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¿Cambio de modelo económico?

Todos los que no queremos que Panamá termine como un Estado fallido y anárquico tenemos que apoyarlo hasta el final. Déjese ayudar presidente Cortizo. Tome decisiones impostergables

El país requiere ajustes y profundos, debido a la corrupción. No podemos seguir como si aquí no pasará nada

El susto se apoderó de algunos empresarios ante la propuesta del cambio del actual modelo económico. ¿Requerirá el país de un cambio del modelo neoliberal capitalista agotado que tenemos, por el cubano, con más de 60 años de experiencia, o Venezuela con más de 20, que han demostrado categóricamente que, más que resolver los problemas de sus pueblos, los han profundizado?

Esos dos regímenes son todo menos un ejemplo a seguir para reducir la desigualdad y la pobreza de sus habitantes y acabar con la corrupción de sus gobernantes.

El presidente demócrata cristiano chileno, Eduardo Frei Montalva, decía que el ser humano, antes que pan, requería de libertad, porque con ella se podía luchar por conseguir el pan. Quitada la libertad, te darán el pan cuando les dé la gana, convirtiéndonos en esclavo: lo ocurrido en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Corea del Norte.

¿No será que Panamá, más que cambiar el modelo económico que tenemos, debemos darle un giro total al sistema corrupto ??capitalismo de amiguetes? como llama el economista Guillermo Chapman? que nos asfixia y que tanto conviene a los que actualmente están tan asustados con el solo anuncio de que quieren cambiar el modelo por uno parecido al de Cuba o Venezuela?

¿O los ?asustados? no son los que logran tener en la DGI amigos para que les arreglen graves denuncias de defraudación fiscal, convirtiéndolas en pinches alcances de impuesto donde les cobran 10 o 20 veces menos de los que deberían pagar en multas? ¿O simplemente, no tramitan graves denuncias de defraudación en operaciones de más de $1,000 millones, porque se trata de grandes donantes del PRD?

¿O los que, tras bastidores te dicen que en la Contraloría General de la República cobran coimas por agilizar pagos por trabajos hechos al Estado, pero cuando hay alguien como yo dispuesto a llevar la denuncia adelante, se esconden porque no quieren dar la cara por temor a que no les den más contratos o los acusen de cómplices? ¿O las distribuidoras de medicamentos que se han convertido en freno para que puedan adquirirse al costo justo como ocurre en Colombia o México? ¿O aquellos que descuentan la cuota obrero patronal a sus colaboradores, pero no la reportan a la Caja de Seguro Social, robándose las cuotas?

¿O de políticos ?aliados a ?empresarios?? que adquieren costosas tierras nacionales a centavos? ¿O constructoras que no paran de timar en los proyectos que impulsan, usando materiales de segunda categoría? La lista sería interminable.

La corrupción en Panamá se ha generalizado. ¿Alcanza a algunas iglesias ricas convertidas en grandes lavadores de dinero? ¿Y a sindicatos poderosos donde perpetúan en el poder sindical por décadas a sus dirigentes sin que nunca rindan cuentas a su membresía con negocios millonarios en entidades bancarias? ¿Llegará la corrupción también en el contrabando en Zona Libre de Colón, en rubros como los cigarrillos, donde si bien el Estado se hace el de la vista gorda, beneficia enormemente a algunos de los asustados de hoy?

Y ¿por qué no hablar de las ventas a gobiernos corruptos como el de Venezuela, donde muchos ?empresarios? de aquí se llenan los bolsillos con la miseria de los venezolanos? ¿O de empresas multinacionales que para mantener sus privilegios les encanta aceitar a muchos para lograr sus objetivos? ¿O de gremios que para que los atiendan en sus propuestas legislativos salpican a los diputados que presiden las comisiones que estudian sus proyectos?

Estamos mal. Muy mal. El país requiere ajustes y profundos. No podemos seguir como si aquí no pasará nada. La corrupción salpica mucha más gente de lo que pensamos. No solo en el gobierno. Lo triste de todo esto es que ninguno de los sentados en la mesa de diálogo se ha atrevido a cuestionar al sistema político que impera en el país y que se extiende, no solo a la Asamblea Nacional, sino a alcaldías y corregimientos del país, donde algunos, en alianza descarada con el crimen organizado, lucran sin ningún límite. Tenemos una crisis económica, pero causada por una crisis enteramente política.

El gobierno de Nito Cortizo se gastó. Se hundió en su propia lama. No tiene voceros idóneos, aunque pende del cada vez más delgado cordón umbilical del triunfo electoral de 2019, el cual más que romperlo, estamos obligados a reforzarlo.

Todos los que no queremos que Panamá termine como un Estado fallido y anárquico tenemos que apoyarlo hasta el final. Déjese ayudar presidente Cortizo. Tome decisiones impostergables.

Abogado y Analista político

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