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Guaidó confirmó en Zulia y Falcón que la Operación Libertad va en serio

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Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- La escena se repite. Asoma un brazo de Juan Guaidó y la gente sabe que es Juan Guaidó. Desde antes que aparezca la mano, ya la gente grita, aplaude, vocea consignas; ya la multitud se mueve, aquí cerca, allá en la distancia hay un remolino. Guaidó de pronto salta y está arriba. En el capó de un carro y el entusiasmo es total. Guaidó es un fenómeno. Lo siguen a él. Le creen a él. Y valoran la propuesta de cambio que plantea. Guaidó destaca el espíritu de lucha de zulianos y falconianos / Foto: @jguaido Había que ver lo que ocurrió en Zulia, en Falcón, y en los pueblos de la ruta a Caracas, para entender que en el país hay un espíritu de lucha intacto. Guaidó fue al epicentro de una zona afectada por los apagones desde hace años, desde hace meses, y allí recibió el mensaje directo de que hay que continuar hasta que cese la usurpación y haya elecciones libres. Quienes creían que el fervor había terminado, que el compromiso estaba en riego, se equivocaron. Allá en Coro, en Punto Fijo, estaba aquella gente sin miedo, que había superado obstáculos, que había esperado por horas, a los que le habían dejado sin luz. Gente entregada, como el mismo Guaidó. Y es en la crisis humanitaria y la ayuda humanitaria que Guaidó se enfoca. La crisis humanitaria que como noticia, realidad y tragedia, le da la vuelta al mundo. La ayuda humanitaria es un flanco débil del régimen, que ya tuvo que admitir que la Cruz Roja Internacional organizara una operación de entrega de medicinas. Al régimen no le gusta hablar de ayuda humanitaria. Es reconocer el fracaso. Es reconocer que no puede resolver la crisis. En cambio, Guaidó insiste. Es el tema. “Nuestro compromiso es con los venezolanos, por eso nuestra prioridad es la atención a las víctimas de la Emergencia Humanitaria Compleja. No nos rendimos, no nos cansamos”, dice Guaidó, escribe Guaidó. También calculó mal el régimen de Maduro que impidió el ingreso de la ayuda humanitaria el 23 de febrero, que detuvo al jefe de equipo de Guaidó, Roberto Marrero, que ha hecho de la represión su principal arma, que ha logrado que Rusia y China se involucren más a su favor, que ha contado con el apoyo militar. Con todos estos logros en la mano, Nicolás Maduro y el grupo en el poder calcularon que la gesta de Guaidó se agotaba. Que, descartada la opción militar, el desánimo se iba a apoderar del pueblo. De hecho, el régimen observó que con el primer apagón la gente no reaccionó. No se movilizó. No pasó nada. En consecuencia, era cuestión de tiempo para que el efecto Guaidó entrara en terreno movedizo. Que la frustración se apoderara de los seguidores. No es casual que un sector de la oposición comenzara a cuestionarlo. Sin embargo, Guaidó no ha cambiado el plan de ruta. Y sigue sin ponerle fecha al desenlace. Porque entiende que la ruta más larga es la ruta de la no violencia. Y es también la más segura. Y ello es lo que recoge de estas multitudes, de estos ríos y estos mares humanos que quieren mirarlo, que quieren escucharlo, que quieren tocarlo, que quieren tomarle fotografías, hacerle un video. La Operación Libertad está en marcha. Y la respuesta del Zulia y Falcón ha sido contundente. El discurso de Guaidó sigue siendo el mismo de los cabildos abiertos de enero. Guaidó no promete el paraíso populista. Guaidó dice que la lucha es de todos. Y que solo juntos se alcanzará el cese de la usurpación. Guaidó destaca el espíritu de lucha indoblegable del pueblo venezolano. Guaidó tiene un relato de lucha, el propio y el de su familia. Un relato cierto. El del muchacho desplazado por la tragedia de Vargas en 1999 que fue a dar a Machiques, Zulia, y recibió el año 2.000 en Maracaibo. El relato de Guaidó es la épica de quien se levantó, estudió, se involucró en la política y ahora es el Presidente Encargado de Venezuela. De modo que no habla en aire al destacar en Maracaibo o en Lagunillas, en Coro o en Punto Fijo, el espíritu de lucha, el espíritu de superación. “Venezuela no se rinde a ante nadie”, afirma. Y reconoce al pueblo “por confiar en ustedes mismos y valientemente mantenerse firmes contra el régimen usurpador”. A Maracaibo le dijo: “Vine a devolverles lo que alguna vez me enseñaron en esta tierra: ese espíritu de lucha y superación que tanto me sirvió cuando lo perdí todo. Por eso, me atrevo a convocarlos a que sigamos juntos en las calles hasta lograr nuestra Libertad”. Guaidó no tiene que hablarle a la gente de los problemas sociales y económicos porque la gente los sufre y los padece. Pero Guaidó les recuerda que el responsable es el régimen de Maduro, y el modelo que despilfarró y se robó la riqueza de los venezolanos. Que destruyó la industria petrolera, y nadie más que los zulianos de Maracaibo y la Costa Oriental del Lago para saberlo y constatarlo. Por el fracaso, el éxodo. Por el fracaso, la crisis humanitaria. Y es en la crisis humanitaria y la ayuda humanitaria que Guaidó se enfoca. La crisis humanitaria que como noticia, realidad y tragedia, le da la vuelta al mundo. La ayuda humanitaria es un flanco débil del régimen, que ya tuvo que admitir que la Cruz Roja Internacional organizara una operación de entrega de medicinas. Al régimen no le gusta hablar de ayuda humanitaria. Es reconocer el fracaso. Es reconocer que no puede resolver la crisis. En cambio, Guaidó insiste. Es el tema. “Nuestro compromiso es con los venezolanos, por eso nuestra prioridad es la atención a las víctimas de la Emergencia Humanitaria Compleja. No nos rendimos, no nos cansamos”, dice Guaidó, escribe Guaidó. El Zulia y Falcón le han enviado un nuevo mensaje al país. Y Guaidó ha comprobado que la Operación Libertad ha tenido un comienzo en firme en lo que llama la suma de capacidades y fortalezas. En estas semanas, cuando la apatía y la desesperanza se apoderó de muchos, a Guaidó no le importaba reconocer errores y afirmar lo difícil que es la lucha contra una dictadura. Decía esto y al mismo tiempo nadie lo vio abatido, nadie lo vio abarrotado. Nadie lo vio con miedo. Guaidó ha aprendido a oler la tierra. Y en lo que anda la gente. El Zulia y Falcón se lo dijeron. Hace unas horas escribió desde el pueblo de Yaracal: “Hemos pasado por cada pueblo de esta ruta por Falcón. Nos han recibido movilizados y organizados, con una visión clara de que al estar listos para la #OperaciónLibertad , el cese de la usurpación será definitivo”.

Prince Julio Cesar